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¿Qué hacer en el 2018? Deseos para un año mejor

Personas cruzando la calle

Vivimos en espacios geográficos donde habitan seres “humanos” que tienen como base vital el suelo, el agua, el sol y los otros seres vivos denominados animales (toda la cadena de seres vivos). Este espacio vital en ausencia del ser “humano” como se le conoce actualmente, evolucionó en un proceso donde cada evento “Natural” generaba un reacomodo de todos los elementos que lo componían hasta reestablecer el balance, o un equilibrio si se quiere; donde se consolidó una cadena alimenticia de complementariedad que permitió la diversidad, la biodiversidad y la diferencia, para que toda la expresión de seres vivos (organismos vivos) pudieran coexistir.

Este espacio geográfico se ordenó de acuerdo a la potencialidad o restricción de cada espacio biofísico o microrregión, sea montaña, zona plana, paramos, mares, lagos, desiertos, selvas, etc. Toda esta biodiversidad se sustentó sobre la base alimenticia: cada ser vivo necesitaba de alimento, condiciones climáticas y asociatividad para sobrevivir; se consolidaron los nichos ecológicos y se definieron con claridad los ecosistemas (su fortaleza y sus fragilidades).

Personas mostrando sus pies y manos

Es en este marco en que ese ser “humano” se convierte en el mayor depredador y por lo tanto se sitúa en la parte más alta de la pirámide: capaz de destruir a cualquier otro ser vivo que se le interponga. Así es como este se creyó el centro de ese universo y comenzó a querer moldear ese mundo de acuerdo a su imaginario…en este proceso concentro tanto poder que comenzó a eliminar a su propia especie y a generar impactos tan violentos que cuestionan su propia existencia.

Estamos en un momento llamado “Globalización” donde el poder económico se hace más piramidal, donde unos pocos concentran la “riqueza” (léase acumulación de poder económico) y buscan consolidarse como única opción de vida. Se crean lógicas y dependencias a través de un modelo de consumo, que exige la máxima productividad en el menor tiempo posible y con la máxima ganancia. De esta manera se rompe el equilibrio ecosistémico, cambiando las condiciones climáticas, generando impactos en las microrregiones donde la Naturaleza como base alimenticia es destruida, afectando gravemente la base alimentaria y por lo tanto la existencia del llamado “ser humano”.

Personas posando frente a cámara

Simultáneamente se impacta el tejido social; la máxima rentabilidad exige individuos articulados en las cadenas productivas que reproduzcan el modelo consumista, elimina los espacios de conversación y unión de grupos sociales donde se pueda construir pensamiento colectivo; los espacios de familia, de asociación para construir bienestar colectivo y toda forma de asociatividad que no converse con el orden piramidal (consumista) es considerada adversa y debe ser combatida hasta desaparecerla. La forma de asociatividad como los sindicatos debe desaparecer para que las empresas puedan garantizar su libre albedrio; las formas de asociatividad en la universidades, donde se genera pensamiento son consideradas subversivas y deben desaparecer, las organizaciones campesinas que planteen soberanía alimentaria van contra el libre mercado y no pueden ser permitidas; se producen los tratados internacionales de libre comercio donde se amarran los países a normas que afectan los intereses locales de las comunidades y favorecen el gran capital.

De esta manera el desarrollo y bienestar de la humanidad solo puede ser concebido desde la economía de mercado, desde la lógica de acumulación, desde la dinámica del consumo, desde la economía piramidal, desde el cambio de la función del Estado (su función es el bienestar de todos).

Maximizar las ganancias, mejorar la rentabilidad. Cómo hacerlo frente a un mundo finito y frágil en sus ecosistemas ecológicos; frente a un mundo en continuo crecimiento y con muchas ganas de consumir, definitivamente no tiene sentido, tenemos que parar y decidir con fuerza, que el interés del ser humano tiene que ser la vida.

Personas trabajando en équipo

La política que en su base debería ser la expresión de construcción de futuro y bienestar de los grupos sociales o la manera de ponerse de acuerdo para conversar y construir miradas colectivas en torno a una mejor manera de convivir; que era la manera de ponerse de acuerdo los grupos sociales para generar bienestar social, económico y armonía con la naturaleza, desapareció, cuando los espacios de regulación (léase Estado) y toma de decisiones quedo en manos de la pirámide, en manos del poder económico centralizado; cuando los que son elegidos representantes de las comunidades a los consejos municipales, gobernaciones, Senado, simplemente no deciden, no legislan para esas comunidades sino que esperan o responden a las necesidades de la pirámide, las necesidades del poder económico centralizado; no son los espacios que parten de las localidades para generar bienestar, sino que son el eslabón necesario para consolidar la economía piramidal de mercado. En este proceso de Globalización es el capital financiero quien decide el rol de cada país, región o localidad.

El Estado no responde al bienestar de todos, responde a mantener las condiciones del modelo económico piramidal; lo político, o sea los espacios de representación de comunidades locales y regionales no es regido por los intereses de esas comunidades; estos espacios donde se legisla (léase se crean leyes y normatividad en general) responde a los intereses de la gran economía. Los políticos son financiados y elegidos desde los centros de poder económico y deben convencer a las comunidades mediante dadivas de las bondades del sistema.

Lo público que es el espacio de todos es privatizado, el agua, la energía, las semillas, la educación pasan a ser mercancía expuesta al mejor postor y regulada por la economía de mercado: si no tiene dinero no puede tomar agua, no puede alimentarse bien, no tiene derecho a la mejor educación. El Estado en su función reguladora para producir bienestar de todos pierde sentido y pasa a ser el estado para garantizar el crecimiento de la economía piramidal, donde unos pocos son los que se benefician y unos muchos son los que sostienen el modelo.

Hombre sobre rocas en el mar

¿Qué hacer?

Pues bien, Colombia tiene una coyuntura especifica: el “Problema” según los políticos de turno y sustentadores del modelo actual era la guerrilla; pues bien, ya se firmó un acuerdo de paz, el pretexto desaparece. Pero en la misma medida se hace más visible la corrupción tanto en el sector público como el privado, volviéndose bandera política de los mal llamados líderes. Un acuerdo entre dos sectores es aceptar que los dos han hecho daño y fijar el punto de partida desde este reconocimiento público.

A partir de este momento es tratar de construir el verdadero acuerdo de paz, fijar las reglas del juego para el bienestar de todos: si la educación es la base que armoniza los pueblos, esta debe ser de buena calidad y gratuita; si, sin la naturaleza no podemos vivir hay que proteger y preservar ese espacio vital; si el agua es un derecho no puede ser mercancía y estar sujeta a un mercado económico; si la tierra es la base de la alimentación de los pueblos tiene que ser distribuida, ordenada de acuerdo a las realidades locales y regionales para garantizar la nutrición de eso pueblos.

No tiene sentido que sean las multinacionales las que alimenten los pueblos, cuando ellas están sujetas a la rentabilidad y a la maximización de las ganancias. Un pueblo que no pueda garantizar su alimentación es un pueblo esclavo.

Tenemos elecciones parlamentarias y de presidencia en el año 2018, es una oportunidad de avanzar a construir las condiciones favorables para materializar ese futuro soñado.

Cordialmente,

Felipe Chaparro

Director Ejecutivo

MÖBIUS

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