Monedas esparcidas

Expertos en geología y recursos energéticos estiman que la humanidad ha consumido, en tan sólo cien años, cerca de la mitad del petróleo existente inicialmente. Esto significa, que las generaciones venideras se enfrentan al descenso de la disponibilidad de este recurso, que es el que sostiene el sistema económico y el modo de vida actual. 

Por eso un planteamiento diferente de la economía es necesario y urgente. La idea de reconciliar economía y ecología surge con fuerza en los años sesenta. Es en esta época, cuando pensadores y economistas, críticos con el sistema capitalista, empiezan hablar sobre la bioeconomía. La presentan como una alternativa de futuro. Una economía que no solo tiene en cuenta las ganancias y la productividad, sino los recursos naturales, esenciales para la vida

Fondo de pino

Definición de la bioeconomía

La bioeconomía es la ciencia de la gestión de la sustentabilidad. Su finalidad es alcanzar un desarrollo socio-económico sostenible, a través de un uso eficiente de los recursos naturales.  No es una rama de la teoría económica, sino un campo de estudio transdisciplinar, en el que participan además de economistas, científicos de otras áreas como la biología, la física etc

También, la bioeconomía tiene como objetivo, no solo la producción y comercialización de alimentos, sino también los productos forestales, los bioproductos y la bioenergía. Todos ellos se obtienen mediante transformaciones físicas, químicas, bioquímicas ó biológicas de materia orgánica que no se destina al consumo humano o animal, empleando procesos ecointeligentes respetuosos con el medio ambiente (a tener en cuenta términos como biomasa, metanización y economía circular).

Hojas pequeñas verdes

Nacimiento de la bioeconomía

La bioeconomía nace a partir del reconocimiento explícito de los límites de la economía y la producción incesante de entropía en el planeta, con los conflictos sociales que siguen y resultan necesariamente de ese sistema de producción y consumo. Y consiste en una acusación acerca de la irracionalidad de los modelos económicos imperantes y su fe ciega en el crecimiento económico como la única respuesta a las necesidades de los pueblos y las sociedades.

Uno de los padres de la bioeconomía fue Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994). Este prestigioso economista rumano publicó en  1971 La ley de la entropía y el proceso económico. Aseguró que “no incluir las leyes de la biología y la termodinámica en la economía era un grave error”

Georgescu-Roegen fue acusado de pesimista porque sus teorías eran totalmente opuestas al orden económico tradicional.  Sin embargo, sus palabras cobran fuerza ante desafíos globales como: el aumento de la población (según la ONU la población del mundo alcanzará en el 2050 la cifra de 9.000 mil millones de habitantes), el fin del petróleo, la escasez de agua potable o el cambio climático entre otros.

Afirmó que “La economía debe ser una rama de la biología (…).Somos una de las especies biológicas de este planeta, y como tal estamos sometidos a todas las leyes que gobiernan la existencia de la vida terrestre”.

Lapicero y calculadora

Principios básicos de la economía ecológica o bioeconomía

Algunos de los principios fundamentales de la economía ecológica son:

- Defender el medio ambiente y asegurar la capacidad de regeneración de la biodiversidad

- Cerrar los ciclos de materia. En la naturaleza no existe el concepto de residuo, los deshechos de unos seres vivos se convierten siempre en el alimento de otros. 

- Centrar la producción y el consumo en lo local. 

- Actuar desde lo colectivo. En la evolución de la naturaleza ha sido más importante la cooperación que la competencia. Somos seres interdependientes. 

- Promover la mejora del bienestar y la equidad social. 

- Usar recursos renovables y energías limpias para evitar la destrucción y contaminación de los ecosistemas. 

- Fomentar la creación de grupos transdisciplinares para poder comprender el funcionamiento de la realidad económica.

- Impulsar un desarrollo humano equitativo, los bienes comunales, el progreso local y regional equilibrado, el comercio justo, el acceso igualitario al conocimiento, los derechos sociales, unos salarios dignos, una reforma agraria real y el  acceso libre al agua. 

Hojas grandes verdes

Gran parte del desafío futuro de la bioeconomía como proceso productivo radica en la posibilidad de estructurar porciones crecientes de la economía sobre actividades que cumplan un doble requisito para el manejo eficiente de la biomasa como materia prima industrial.

Por un lado, el uso de los recursos biológicos renovables en base a tecnologías que impliquen una constante recirculación de la energía: en un extremo se capta energía y se la convierte en bienes y en el otro se la consume, recicla y retorna a la naturaleza en escalas temporales humanas. La circularidad descansa en el uso de materia prima renovable, en el manejo de residuos mediante su valorización económica y las restricciones a su generación.

Por otro lado, los procesos productivos deben centrarse en la noción de “uso en cascada”, definida por la Agencia Alemana de Ambiente como la estrategia para el uso de insumos biológicos o los productos realizados con ellos en etapas secuenciales cronológicamente para cada material en función de recobrar su energía al final del ciclo de vida del producto. Potenciar el uso en cascada de la biomasa depende de aspectos organizativos y factores y desarrollos tecnológicos. El avance de las tecnologías de la comunicación e información está contribuyendo fuertemente a poder implementar procesos circulares y en cascada, abriendo el espacio al surgimiento de múltiples empresas que brinden nuevos servicios.

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